Cuando era niño, en los 70, mi padre me daba una paga de 10 pesetas.
Recuerdo que iba al kiosko del barrio a comprar chucherías. Gominolas, gusanitos, pipas,…
Y un día descubrí una novedad impactante: ¡se venden bolsas de pipas peladas! Pero eran caras y prefería tener más chucherías que sólo una bolsa pequeña de pipas peladas.
Pues aquí te traeré “pipas peladas” gratis.
Yo, no tú, separaré las pipas de las cáscaras y compartiré contigo sólo lo rico, lo que alimenta.
Desecharé cualquier información o consejos de ventas que no funcionen o que sólo te hagan perder tu tiempo.
Si crees que no te voy a aportar nada útil, dale al aspa y huye. Si te interesa, sigue leyendo.
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